viernes, 1 de octubre de 2010

Concurso Coleccionable Panini Mes 2

Señoras y señores, Zona Negativa ya ha dado los nombres de los ganadores de los concursos de Panini y Planeta. Que ilusión me ha dado al ver mi nombre entre los ganadores del concurso Panini ¡Estoy en una nube!

A continuación, os reproduzco mi artículo:

COLECCIONABLE MARVEL HÉROES 5 – IRON MAN: LA 2ª GUERRA DE ARMADURAS por Pablo Ayuste


ANTECEDENTES

The Invencible Iron Man fue una serie que vivió épocas de primera y otras etapas no muy recordadas. Todos conocemos el revival del personaje allá por los años 80, con una pareja de guionistas David Michelinie y Bob Layton y un dibujante novato llamado John Romita Junior, hijo de toda una leyenda. Este trío logro catapultar una serie medio muerta a lo mas alto. Tramas de espionajes, personajes bien definidos, nuevos secundarios y villanos, historias legendarias, sorpresas a cada número… nunca antes se había logrado un resultado tan espectacular, y todo ello con algo tan sencillo como que las historias girasen en torno a las raíces del personaje. Tony Stark era un plaboy millonario con una empresa puntera, un empresario lleno de debilidades y de eso tenía que tratar las historias, no de un superhéroe del monton peleando contra alielígenas o villanos de opereta.

Tras este trío de reyes, llegó Dennis O´Neil junto con Luke McDonnell, que supieron mantener el ritmo dejado. Nunca lograron brillar tanto como el equipo al que sustituían, pero lograban buenos resultados. Curiosamente, el encargado de sustituir a Dennis a los guiones fue el tándem Michelinie/Layton, los cuales seguían la estela anterior, es decir, producir un buen comic. Por desgracia, John Romita Jr. no los acompaño en esta aventura, siendo el dibujante un correcto Mark Bright.

Y es aquí donde llegamos al punto interesante. Cuando este equipo dejó la serie en Invencible Iron Man 250, la serie comenzó un declive alarmante. ¿Que pasó? Muy fácil. Los números se rellenaban con fill-ins. No había equipo creativo fijo, lo cual se traducía en una serie sin rumbo definido. Estamos ya entrando en 1990, la década de los artistas hot. Las series mutantes se llevan a los Jim Lee, Rob Liefeld, Marc Silvestri… Spiderman a Todd McFarlane, a Erik Larsen… en definitiva, las series con mas ventas se estaban llevando a los dibujantes mas leídos de la época. ¡Hasta las series Vengadoras tenían al polémico John Byrne o Hulk a la por entonces promesa Dale Keown! ¿Iron Man? Iron Man tenía que conformarse con fill-ins.

AUTORES

Pero esa situación tenía que acabar. Hubo dos factores muy importantes para este hecho. El primero, John Romita Jr. volvió a dibujar a Iron Man en uno de esos fill-ins, concretamente el 256. El segundo y más importante, John Byrne leyó ese comic.

John Byrne estaba en estos años atareado. Acababa de regresar a Marvel, encargándose de las dos series Vengadoras: Avengers y West Coast Avengers. En esta última, Byrne trabajaba con Iron Man. El propia Byrne lo confesaba. Le gustaba trabajar con Iron Man en los Vengadores, pero nunca se planteó trabajar en su serie. Sin embargo, en estos meses, Byrne estaba cambiando de aires. Dejando las series Vengadoras y cogiendo otras series. Una de ellas fue Namor, The Sub-Mariner, donde tendría pleno control de guión y dibujo. La otra fue Iron Man. ¿Sus motivos? John Romita Jr. Y es que, Byrne leyó el trabajo de Romita y quedó impresionado. Tan impresionado que no se lo pensó dos veces. Tenía que trabajar junto a John. Howard Mackie, editor por aquel entonces de Iron Man, ya tenía un equipo creativo.

Antes de meterme en materia, quisiera mencionar algo de John Romita Jr. A mi juicio, este dibujante estaba en su mejor momento. Si en sus inicios era un buen dibujante, a finales de los 80, principios de los 90, logró encontrar su estilo propio. John Romita hizo que nos fijásemos en el con su etapa en Daredevil, que, justamente, es anterior a su segunda estancia en Invencible Iron Man. Bob Wiacek le acompaña en el entintado, logrando unos buenos resultados.

ARMOR WARS II

Y es aquí, en Invencible Iron Man 258, fechado en julio de 1990, cuando se inicia la breve, pero soberbia estancia de estos dos genios, que se alargaría hasta el numero 266. Byrne, uno de los mejores conocedores del Universo Marvel, sabe cómo manejar la serie. Fiel a su estilo, a su Back To The Basics, coge los elementos que hicieron triunfar la serie, sus esencias. En sus manos, Tony Stark vuelve a ser ese empresario con debilidades, con enemigos empresariales dispuestos a las más sucias estrategias. Atras quedan los insulsos fill-ins.

Así pues, comienza la saga Armor Wars II. Armor Wars (o Stark Wars) fue el último bombazo de la serie. Un Iron Man algo extremista luchaba contra una horda de personajes con armaduras, daba igual si buenos o malos, con la única finalidad de que no se usasen mecanismos de su invención para asuntos personales. Aquí las armaduras y tecnologías son fundamentales, pero no es una segunda parte de las Armor Wars originales. Byrne, haciendo honor a su fama de polémico, coge un titulo y retuerce su contenido. Si en la Armor Wars original Tony estaba metido en problemas por culpa de su tecnología, en esta saga es su propia armadura lo unico que impide que caiga ante sus enemigos ocultos en las sombras. Excepto por un par de detalles, no os espereis una continuación “oficial” de las primeras Armor Wars. En todo caso, esta es una lectura que se puede leer y disfutar independientemente de su antecesora.

Tras una operación para volver a andar (proviene de la anterior etapa de Michelinie /Layton/Bright), Tony Stark es ajeno al chip implantado por un siniestro competidor, Kearson DeWitt, el cual obliga a Tony a moverse y actuar según la voluntad y los caprichos de DeWitt. DeWitt odia a Stark, Byrne no nos lo dice ¿Acaso importa? Los personajes que no revelaban toda su historia eran la moda. Le añadían un toque siniestro y de intriga (si os sirve de consuelo, su origen sería relatado en un annual). Allí estaban aliados a DeWitt los hermanos Marrs, provenientes de la serie de Namor (también de Byrne, como he mencionado), cuyas intenciones son controlar Industrias Stark. Comienza un baile de investigaciones y luchas por liberarse del control de DeWitt, con un Tony Stark llevado al limite.

A pesar de ser los hermanos Marrs los conspiradores de toda la trama, DeWitt se come el protagonismo, erigiendose como autentica amenaza a batir. No solo estarán estos rivales. En esta saga se dejará caer el Láser Viviente. Byrne es generoso con este villano. De ser un villano sin destacar, aquí se nos representa como un peligro carismático y muy, muy poderoso. A parte de los villanos, Tony contará con la ayuda de su fiel amigo James Rhodes, el cual jugará un papel importante a lo largo de la trama. Destacar de paso la aparición de Wonder Man y Hank Pymm, los cuales, a pesar de un paso fugaz, ayudarán a Tony. Ventajas de ser un vengador.

Habrá luchas, habrá investigaciones, habrá problemas en Industrias Stark, habrá una autentica batalla de armaduras… En definitiva, todo lo que hizo grande a Iron Man está aquí, en solo 9 números. Pero eso no es todo. A lo largo de las Armor Wars II, Byrne crea una trama secundaria que gira entorno al Mandarín, el cual descubre la cima gracias al equipo creativo. Siempre supimos que el Mandarín era una gran amenaza, pero no sabíamos por que, hasta este momento. Nada de un empresario, ahora es un hombre decidido a moldear el mundo a su imagen, de llevarlos a la gloria, a los años en que la guerra era un arte. Poderoso, siniestro, decidido, maquiavélico… y no viene solo, sino acompañado de un famoso dragón verde y un nuevo maestro. Fijaos que, contando con pocas escenas, me atrevería a decir que durante esta historia, las escenas del Mandarín rozan la perfección. Qué manera de representar un personaje. No hay palabras que le hagan justicia. Claremont había sentado las bases de cómo utilizar al Mandarín. Byrne las supera. Por cierto, Romita JR. logra a mi juicio el mejor diseño gráfico del Mandarin.


RESUMIENDO

Una historia de acción, personajes muy bien caracterizados, el renacimiento de la némesis de Iron Man y un dibujo sobresaliente. John Byrne, en otrora la estrella de Marvel, demuestra que a inicios de los 90 seguía siendo “The Best”. John Romita viene de firmar su obra cumbre en Daredevil, retornando a la serie que le vió nacer como artista. Todos estos elementos se traducen en un comic sumamente entretenido y disfrutable para todo el mundo, veteranos o novatos. Una compra perfecta.